Escuela Pública Comunitaria

La Autogestión Comunitaria como práctica y experiencia de la Escuela Pública Comunitaria (EPC)

Por EPC

Publicado originalmente en Revista Anagénesis N.8, 2014.

La Escuela Pública Comunitaria (EPC) es un proyecto político-pedagógico y social, que apuesta a fortalecer y potenciar procesos organizativos en nuestras comunidades, a partir de una experiencia educativa, organizada y autodeterminada por la propia comunidad.

Este proyecto se viene construyendo desde el año 2011 como parte del Movimiento Social por la Educación, y se ha concretado desde el 2013 en una experiencia de Nivelación de Estudios de Jóvenes y Adultos, orientada por los principios de la Educación Popular, el Cooperativismo y la Autogestión.

La autogestión como práctica

Nos referimos con el concepto de autogestión a la condición que tiene la comunidad educativa  de definir el porqué y el para qué de la Escuela Pública Comunitaria, puesto que afirmamos, es la comunidad educativa la que debe decidir el proyecto-escuela.

Como reconocemos que la EPC es una experiencia que está siendo, por tanto, abierta y en permanente construcción, visualizamos en su andar  potencialidades, pero también aspectos pendientes que debemos trabajar.

Desde este lugar, consideramos que uno de los espacios fundamentales de la autogestión son las asambleas de educadores/as y estudiantes, que se realizan periódicamente en el horario del trabajo educativo y que tienen un carácter pedagógico, puesto que en ellas se ponen en práctica los valores que orientan la autogestión comunitaria.

La asamblea es el espacio que utilizamos para trasmitir información, discutir proyectos, tomar decisiones colectivas y organizarnos como comunidad. Es allí donde se reflexiona la experiencia misma de la educación popular, pública y comunitaria, puesto que se definen las directrices pedagógicas, curriculares y didácticas de la escuela, y se abordan temáticas asociadas al financiamiento y la administración de la misma.

Por lo tanto, la asamblea es soberana en la toma de decisiones y es el espacio privilegiado para deliberar los asuntos que nos convocan como comunidad. Allí relevamos la subversión de las lógicas autoritarias, pues las relaciones que se generan entre educandos/as y educadores/as se basan en la fraternidad, el respeto, el diálogo y la horizontalidad, intencionando siempre lo colectivo.

La asamblea, al desarrollarse a partir de la participación directa y activa, requiere de estrategias que convoquen la participación de los/as estudiantes y la comunidad, lo que implica comprender que el estar en la escuela no pasa simplemente por rendir y aprobar la prueba ministerial. En este ámbito, reconocemos como un desafío el desarrollo de estrategias metodológicas que contribuyan a que los/as estudiantes se hagan parte de estas decisiones y se apropien del espacio, incidiendo sustantivamente en el currículum, afirmando su voz y validando su cultura.

La autogestión también se materializa en las jornadas de autoformación pedagógica y la creación-planificación del espacio educativo por parte de los educadores/as. En estas instancias, a través de la praxis, conocemos nuestro territorio, las necesidades de la comunidad, las potencialidades que ésta posee y se avanza en la construcción de una propuesta educativa territorial, elaborando herramientas pedagógicas propias y metodologías atingentes.

Importantes también han sido las experiencias de los almuerzos, onces, cenas comunitarias y otras actividades de autofinanciamiento como bingos y tokatas, las que son organizadas conjuntamente por educadores/as y compañeros/as educandos/as en el área del saber Cooperativismo y Autogestión y en las Asambleas Comunitarias. Éstas tienen como objetivo no sólo generar recursos para sustentar aspectos materiales de la escuela, sino también encontrarnos a partir del trabajo y el apoyo solidario, generando espacios de encuentro con el/la otro/a, promoviendo el estar juntos, como instancia fundamental para los procesos de transformación social.

Organizarnos colectivamente y poner en práctica día a día la autogestión ha sido un compromiso complejo. Reflexionar y mejorar continuamente nuestras prácticas se ha visto limitado por la falta de tiempo, debido a que todos/as tenemos trabajos formales que obstaculizan la coordinación y la posibilidad de participar de manera más activa en el espacio.

De allí que visualizamos la escuela como una cooperativa de educadores/as populares y/o trabajadores/as de la educación, puesto que esperamos poder vivir productivamente de nuestro trabajo colectivo y comunitario, para dedicar los tiempos, la creatividad y la autoformación necesaria que requieren los proyectos con horizonte de transformación social.

En este avanzar por la autogestión y en conjunto con los/as compañeros/as de Editorial Quimantú, nos propusimos este año materializar el Taller Cooperativo y Autogestionado de Artes Gráficas, que nos permitirá cubrir una parte de los costos económicos y desarrollar un espacio educativo de formación para el trabajo cooperativo y la autogestión.

El taller, que cuenta con una imprenta y herramientas para la creación serigráfica y xilográfica, nos permitirá avanzar en una formación político-pedagógica que fortalezca los principios fundamentales del cooperativismo y la autogestión comunitaria, a partir de una praxis estrechamente enlazada con las distintas áreas del saber, forjando un continuo de prácticas cooperativas, horizontales y solidarias.

Por qué la autogestión

En el actual contexto, en que el neoliberalismo tiende a hegemonizar cada ámbito de la vida social, la autogestión comunitaria se reafirma como una práctica social desalienante, que busca regenerar los lazos asociativos y solidarios a partir de la construcción de espacios propios, donde colectivamente diagnosticamos nuestros problemas y acordamos soluciones, acumulando fuerza transformadora desde la comunidad.

La autogestión la concebimos como un proceso de organización social dirigido a desarrollar de forma autónoma el potencial creativo de hombres y mujeres, apuntando al autogobierno, la autodeterminación de nuestras vidas y la construcción de una sociedad libre, sin jerarquías ni dominación. Por lo que se entiende estrechamente ligada a la noción de autonomía, superando el carácter económico-productivo al que suele reducirse, para extenderla a todas las esferas de lo social, de forma integral.

Enmarcando la autogestión en el cooperativismo, propiciamos relaciones sociales basadas en la horizontalidad, el compañerismo, el apoyo mutuo y la solidaridad, en tanto comprendemos el proceso productivo social y cultural como eminentemente colectivo, contribuyendo a subvertir la lógica individual y atomizadora de las relaciones sociales capitalistas.

Siendo así, la autogestión pasa de ser una forma de obtener recursos a ser una forma de vida, ya que es la manera en que nos organizamos como sujetos para hacer real la lucha contra el neoliberalismo, y así comenzar a construir una sociedad justa, horizontal, donde seamos los dueños de nuestro caminar.

Por | 2018-11-29T21:52:56+00:00 noviembre 29th, 2018|Articulos|Sin comentarios

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