Autogestión Legislativa (poder popular constituyente)

Autogestión Legistiva
(poder popular constituyente)

por Juan Pablo Oviedo
Fotografía por Tamara Kramarenco Müller
Publicado originalmente en Revista Anagénesis N.8, 2014.

Desde niños se nos ha enseñado que existen normas que deben cumplirse, ya sean morales creadas por los dioses o la supuesta esencia del hombre, o jurídicas creadas por ellos mismos para regular la vida social y alejarse de la miseria y salvajismo que significa vivir en una sociedad donde no existe la ley. También, como fundamento supremo, existe la conciencia de que las leyes no deben ser vulneradas porque han sido creadas por representantes de la sociedad para conducir la vida de una manera pacífica y así, si se infringen se está desobedeciendo este  mandato que nos hemos impuesto como sociedad  y debemos ser castigados. A pesar de esto, la mayoría ve una gran brecha entre la persona individual y las leyes, ya que parece una institución inaccesible para lograr lo que cada uno entiende por justicia. Esto quiere decir que solo existe justicia para un lado, que claramente es para aquellos que las han creado.

El sistema legislativo en la historia de Chile no goza de buen prestigio en torno a la representatividad que debería tener bajo un sistema democrático, donde deben estar representados los intereses de cada grupo para la creación de las normas que rigen todas las relaciones humanas. Más bien este ha sido monopolizado por una elite oligárquica compuesta por los grandes poderes económicos y políticos del país. Así la oligarquía, desde los comienzos de nuestra vida independiente, ha impuesto su sistema político, no siempre (por no decir nunca) de la manera más representativa, sino que más bien acudiendo a la violencia, ya sea física o política. Lo peor es que uno podría estar tranquilo pensando que existe otro poder político manifestado en la izquierda parlamentaria, la cual debería ejercer un contrapeso a está imposición, pero no es así. La izquierda parlamentaria no ha hecho mas que tomar los sistemas políticos impuestos por la oligarquía y legitimarlos cuando ellos han llegado al poder. Así podemos darnos cuenta que la representatividad por medio de los partidos políticos ha fracasado. Esto no lo digo sólo basándome en la coyuntura que vivimos hoy en día, donde la “Nueva Pillería”, como la ha identificado Roxana Miranda, ha legitimado un modelo impuesto por medio de una de las dictaduras más duras que ha vivido el país, sino que basándome en toda la historia de Chile, donde fueron legitimadas todas las constituciones creadas por la oligarquía (1933, 1925, 1980) sin que la izquierda parlamentaria ejerciera una presión acorde con el malestar del pueblo.

A raíz de esto podemos formular dos hipótesis:1) El pueblo es un ente ignorante que no se ha dado cuenta de la injusticia y no se sabe gobernar; 2) La sociedad ha vivido un proceso de autoeducación donde ha comprendido la posibilidad de ejercer un autogobierno dirigido de forma horizontal por su propia voluntad, pero que constantemente ha sido pisoteado, de forma violenta, por una clase social y política poderosa que no los ha dejado plasmar un sistema político que tenga como fundamento el poder constituyente de la ciudadanía por transgredir sus intereses. Personalmente me inclino hacia la segunda hipótesis, ya que la ciudadanía, por medio de una colectividad, ha vivido procesos constituyentes (Salazar resalta dos ocasiones, la creación de la constitución de 1828 y el proceso originado a través de las mancomunales a partir de 1900 hasta 1925), viviendo un proceso de autoeducación, donde se ha enterado que, si puede administrar sus propios recursos, puede también administrar recursos comunales, provinciales y de un país entero. Esto ha llevado a la ciudadanía en ciertas ocasiones a formar poderes paralelos, donde se ha creado un poder legislativo al margen del Estado, incluso ordenándoles a gobiernos que de no cumplirse lo que ha resuelto la ciudadanía como sociedad, se procederá al desacato civil del mismo. Claro está que, como es de esperar, todos estos procesos han sido destruidos por las fuerza del Estado para conservar el sistema impuesto por aquellos privilegiados. Ahora, estas represiones no han extinguido los sentimientos si no que solo los han aumentado.

Hoy nos encontramos en un momento en que la tecnología juega un rol fundamental en las relaciones humanas. Esto se ha utilizado para crear redes paralelas a lo impuesto (sin desconocer el control que existe en los medios de comunicación). Hoy en día si quiero producir un disco de música, no debo ser esclavo de un sello; si quiero editar un revista, no debo pertenecer a una editorial que me censure; o si quiero puedo organizar mi barrio mediante juntas de vecinos autónomas. Así la información y la creación está al alcance de cualquiera, sólo hay que saber buscarla y tener las ganas. Ahora es cuando se debe creer en el poder constituyente, donde la ciudadanía pueda decidir de que manera se gobernará, evitando que los políticos sean una vanguardia y la ciudadanía las masas, si no que realmente ejerciendo poder constituyente que ha subsistido durante 200 años de historia en este país. El apoyo electoral que tiene la “Gran Mayoría” no es mas que un engaño, donde se ven las mismas caras de la izquierda parlamentaria de antaño y, además, vemos nuevas caras que hace dos años estaban en las calles marchando por un derecho a la educación ejerciendo poder popular, pero que hoy en día pasan a ser una vanguardia que quiere dirigir un movimiento de masas a la pinta de la izquierda legitimadora parlamentaria.

La única forma de poder acercarse a las leyes y que dejen de ser una institución inentendible e injusta, es por medio de un poder legislativo que represente debidamente a la ciudadanía en su conjunto. La única manera, bajo mi perspectiva, de que el ordenamiento jurídico sea justo, es por medio de la creación de una constitución representativa, que debe nacer a través de una asamblea constituyente en la cual participe la sociedad en su totalidad.

Por | 2018-12-11T14:00:57+00:00 diciembre 11th, 2018|Artículos|Sin comentarios

Deje su comentario